HISTORIA

En el jardín de Polifilo se ubican tres plazas: una en la entrada principal, otra en la intersección de los ejes menores del parque, la denominada plaza del cubo, y una tercera en el cruce de otros dos paseos, formando un gran estanque en el centro donde se encuentra una isla, la isla de Citerea.

Las entradas laterales potencian una interacción directa entre el jardín y las viviendas existentes entorno al jardín.

El estanque tiene una función eminentemente ornamental y está constituido por una gran lámina de agua abierta al cielo y punteada por naranjos en alcorques sumergidos en el propio líquido. En el centro del estanque se sitúa la isla que se convierte, así, en un agradable lugar de descanso, cubierto por una pérgola de rosales y clemátides a la que se llega por medio de dos pasarelas.

Más información

Sobre esta trama ortogonal de paseos se incorpora otra trama más suave que aporta al parque todo aquello que la escala de la primera no pormenoriza. Esta se caracteriza por unos paseos curvos que se cruzan con los anteriormente mencionados. Espacios más privados e íntimos, llenos de recorridos curvilíneos que conducen a la sorpresa, establecen una relación directa hombre-naturaleza.

Suaves pendientes abren distintas perspectivas al paseante. Están cubiertos de tapizantes, masas arbustivas y árboles en agrupación, también en alineación e incluso con ejemplares aislados que pretenden detener la mirada. Las perspectivas se enmarcan con ondulantes líneas de setos que actúan como pantallas para resaltar la visual que se abre desde el camino. A la selección, distribución y equilibrio de las especies, cuidadosamente realizadas, se añade el detallado diseño de los espacios.

Cabe mencionar una zona que se ha mantenido como recuerdo histórico de la huerta de naranjos existente antes de su urbanización, y que se ha denominado el Guardián de los Huertos. Ubicado en una depresión del parque, los naranjos se mantienen con la simplicidad de la retícula original.

Otro hito del parque es la Montaña artificial, sitio ideal desde el que contemplar la totalidad del parque y en especial la isla de Citerea con sus juegos de agua. En esta montaña se encuentra el primer árbol plantado en el jardín (una encina), el 26 de noviembre de 1998. Otros espacios se articulan alrededor de éstos: la plaza de los cipreses, la plaza de los Sentidos, llamada así por el diseño de su fuente que se encuentra situada en la primera intersección de los caminos transversales.

El jardín está inspirado en el libro de Francesco de Coloma “Sueño de Polifilo”, se ha concebido como un jardín romántico y evocador, de ahí los sugerentes nombres de cada una de las zonas; Plaza de las Puertas del Destino, El Guardián de los Huertos, La Isla de Citerea, el Estanque de los Naranjos, La Plaza de los Cipreses, La Montaña Artificial… unidos por ondulantes caminos que configuran un espacio creado para el descanso y la relajación.El jardín también dispone de un área de juegos infantiles.

Asimismo presenta una enorme diversidad de árboles, como son los laureles, naranjos, cipreses, almeces, falsos plátanos, tipuanas, etcétera.

  • HORARIO
  • Primavera-Verano (21de marzo al 20 de septiembre):09:00-21:00
  • Otoño-Invierno (21 de septiembre al 20 de marzo): 9:00 A 19:00
  • DIRECCIÓN
  • Camp de Túria, s/n. 46015 Valencia
  • ENTRADA
  • Gratuita

EL RECORRIDO


LA RUTA

El Jardín de Polifilo es el principal espacio verde en un área residencial de situada en la zona noroeste de la ciudad de Valencia. El diseño del parque se inspira en el libro deFrancesco de Colonna, Sueño de Polifilo (1467). Se compone de paseos articulados que parten de la entrada principal o puerta del destino.

El paseo o eje principal secuencia los espacios más abiertos del parque que invitan al encuentro social. En él se ubican tres plazas: una en la entrada principal, otra en la intersección de los ejes menores del parque, la denominada plaza del cubo, y una tercera en el cruce de otros dos paseos, formando un gran estanque en el centro donde se encuentra una isla, la isla de Citerea.

Las entradas laterales potencian una interacción directa entre el jardín y las viviendas existentes entorno al mismo.